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A las vueltas con Jaime Gil de Biedma

Les dejo algo que de seguro me lo agradecerán. Lo he leído en La Vanguardia.
Estén atentos para cuando la película, no se si será buena, pero seguro que es diferente.
Lo dije aquí una vez, Jaime me persigue, me persigue desde que me di cuenta que el tiempo no es solo metáfora, sino hechos.

Les inserto parte de un poema que siempre me ha gustado, por supuesto de Gil de Biedma. Ed. Júcar. Los poetas 24. S. M. Gonzalez.

Barcelona ja no es bona

En los meses de aquella primavera
pasaron por aquí seguramente
más de una vez.
Entonces , los dos eran muy jóvenes
y tenían el Crysler amarillo y negro.
Los imagino al mediodía, por la avenida de los tilos,
la capota del coche salpicada de sol,
o quizá en Miramar, llegando a los jardines,
mientras que sobre el fondo del puerto y la ciudad
se mecen las sombrillas del restaurante al aire libre,
y las conversaciones, y la música,
fundiéndose al rumor de los neumáticos
sobre la grava del paseo.
Solo por un instante
se destacan los dos a pleno sol
con los trajes que he visto en las fotografías :
él examina un coche muchísimo más caro
-un Duesemmberg sport con doble parabrisas-
y ella se vuelve a mi, quizá esperándome,
y el vaiven de las rosas en la pérgola
parpadea en la sombra
de sus pacientes ojos de embarazada.
Era el año de la Exposición.
Así yo estuve aquí
dentro del vientre de mi madre,
y es verdad que algo oscuro, algo interior me trae
por estos sitios destartalados.
Más aún que los árboles y la Naturaleza
o que el susurro del agua corriente
furtiva, reflejándose en las hojas
-y eso que a mis años
ya se empieza a agradecer la primavera-
yo busco en mis paseos los tristes edificios,
los rincones del parque pasados de moda
en donde, por la noche, se hacen el amor…
Y la nostalgia de una edad feliz
y de dinero fácil, tal como la contaban,
se mezcla un sentimiento bien distinto
que emprendí de mayor,
ese resentimiento
contra la clase en que nací,
y que se complace también al ver mordida,
ensuciada la feria de sus vanidades
por el tiempo y las manos del resto de los hombres….

Categorías:Literatura Etiquetas:
  1. Bolero
    17 noviembre 2009 a las 21:04

    Miquel, aclareix-me que fa en Meler aquí, m'ha fet molta gràcia veure'l, era amic íntim del meu padrí.

  2. Miquel
    18 noviembre 2009 a las 7:27

    Meler era el director general de Tabacos de Filipinas. La familia Gil de Biedma era practicamente la propietaria de la empresa, cuando la sede central estaba en Barcelona, en las Ramblas, esquina Pintor Fortuny. Cuando murió el Biedma padre, Meler hizo de padre espiritual de Jaime. Fue su guia y protector, y persona fundamental en la proyección artística de J Gil. Después, está la vida personal de Jaime, en donde Meler hizo de confidente…Dicen que fue su segundo padre…Una abraçada

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